Volumen del tanque, frecuencia y calefacción, leídos para lo que va en la cesta
Los mejores limpiadores ultrasónicos de 2026
Un limpiador ultrasónico llena un tanque de ondas sonoras que hacen implosionar diminutas burbujas contra una superficie y despegan la suciedad de donde no llega un cepillo: boquillas de impresora, placas soldadas, pequeñas piezas de resina, herramientas. El volumen del tanque se da en litros y las medidas interiores importan más: un tanque largo y poco profundo admite una pieza que uno cuadrado más grande no admitirá. La frecuencia se publica en kilohercios; las frecuencias bajas limpian con más fuerza y las altas convienen a objetos delicados, y algunos aparatos alternan entre dos. La potencia ultrasónica es una cifra en vatios que describe los transductores, a menudo impresa junto a una potencia de calefactor distinta, y ambas no deben sumarse ni confundirse. El calefactor ayuda con la grasa; un temporizador y una cesta que mantiene las piezas lejos del fondo del tanque protegen a ambos. Una válvula de desagüe hace manejable vaciar un tanque grande. Después, los líquidos: agua con un detergente adecuado sirve para la mayoría de trabajos, y el fabricante indica lo que tolera el tanque; los disolventes inflamables suelen quedar excluidos de los tanques ultrasónicos, y la electrónica solo se limpia cuando su propio fabricante lo permite. Comparamos volumen y dimensiones del tanque, frecuencia, potencia de ultrasonidos y calefacción, temporizador, cesta, desagüe y líquidos permitidos.